La historia del ajedrez en Argentina
La historia en realidad no tiene estructura sino que es un flujo constante de hechos. Esa diversidad y cambio hace que sea difícil visualizar su totalidad. Para poder hacerlo debemos forzar los hechos en modelos elegidos a posteriori. Esta estructura ayuda a hacer la historia inteligible, pero implica también una seria pérdida de objetividad al dejar de lado otros muchos hechos. El autor incluye, quiera o no, su visión personal de los acontecimientos al hacer esa elección.
Por lo tanto esta historia del ajedrez en Argentina no es, la historia, sino sólo una versión que espera ser de utilidad. Mi objetivo es que esta historia sea un proceso transparente y colectivo donde muchos individuos puedan hacer su aporte. Quizá esto sea la mejor garantía, para mantener el trabajo cerca de la verdad.
La historia del ajedrez en Argentina es incompleta y por lo tanto estará en permanente construcción. La página en cambio, debe considerarse como terminada.
La principal fuente para el período que va desde 1853 hasta 1920 es el libro de José Pérez Mendoza “El ajedrez en la Argentina”. El autor fue un fuerte jugador e importante dirigente en su época, llegando a ser presidente del Club Argentino entre 1906 y 1912. También fue un gran impulsor del ajedrez como materia didáctica digna de ser impartida en escuelas oficiales. El libro “El ajedrez en la Argentina” fue publicado por la imprenta Tixi y Schaffner, Venezuela 336, Buenos Aires.
Según José Pérez Mendoza, la práctica del juego de ajedrez comienza a generalizarse recién después de 1852. En ese año fue fundado el Club del Progreso y en sus salones comenzó a practicarlo la clase culta de la sociedad porteña, sin que de esas partidas se dejara constancia escrita. Entre los aficionados más destacados de esa época el autor cita a Francisco Balbín, Nicanor Albarellos, Agustín Drago, Juan Carlos Gómez y José B. Sala.
Las décadas anteriores a este período se caracterizaron por la divulgación y el afianzamiento del juego de ajedrez en el país. Ahora en el período que va de 1920 a 1939 hay otras condiciones y se puede hablar de la madurez del juego de ajedrez en Argentina. Ya no se trata de jugar sino de jugar bien. Las competencias se vuelven más disputadas y el grupo de jugadores con ambiciones se hace más amplio.
Pero el ajedrez también se practicaba en otros lugares. Por ejemplo había un grupo de aficionados que se reunían para jugar, después de “la misa de una en la Catedral”, en una casa de comercio al por mayor propiedad de Simón Pereyra y que estaba situada en la calle Rivadavia entre San Martín y Florida.
Unos años después los clubes del Plata y el Argentino secundaron el impulso e incorporaron el juego a sus actividades. Por ese tiempo los aficionados también solían reunirse en casas de familia, como las de los generales Bartolomé Mitre y Andrés Gelly y Obes. Así paulatinamente, fue desarrollándose la afición, el conocimiento y la práctica del ajedrez.
Como dato interesante hay que mencionar que ya en esa época se jugaban partidas a ciegas y se dice que Agustín Drago como el mayor cultor de esa forma de juego.
Con el paso de los años el ajedrez comienza a jugarse en cafés. Los más concurridos eran Los 24 billares, Katuranga y Lloveras. Allí se mantenían grandes tertulias matizadas con el juego de ajedrez y a veces se organizaba un torneo. Al Café Lloveras concurría un fuerte jugador llamado Máximo Abramhson, ruso de origen, que disfrutaba enseñando la teoría y práctica del juego. Bajo sus enseñanzas crecieron dos de los más fuertes jugadores de principios de siglo: Julio A. Lynch y Benito H. Villegas. Otro fuerte aficionado de esa época que cabe mencionar es Eugenio Zamudio.
Hay que esperar hasta 1888 para que aparezca el primer club dedicado exclusivamente al juego de ajedrez. Ese año Julio A. Lynch funda, junto con un grupo de aficionados, el Círculo de Ajedrez de Buenos Aires. En 1891, cuando el club aún no tenía una sede fija y deambulaba por distintos locales, se organiza el primer torneo que termina con un primer puesto compartido entre Miguel Àngel Gelly y Obes, Emilio Carranza y Avelino Molina. A fines del siglo XIX y principios del XX se fundaron varios clubes, casi todos de existencia efímera. Entre ellos hubo varias agrupaciones de ajedrez establecidas por empleados de compañías de ferrocarril.
Pero seguramente el acontecimiento más importante de esa época es el match telegráfico que el mismo club organiza contra el Club Dos Diarios de Rio de Janeiro, Brasil, en 1901. Se juegan dos partidas y el match termina empatado 1-1, con un triunfo para cada equipo. En este match aparece la llamada Variante de Rio de Janeiro. El equipo brasileño estuvo formado por J. Caldas Viana, A. Napoleao, G. Cunha, T. Torres, L. Soares y W. Heutz, mientras que el argentino fue integrado por J. Balbín, M. A. Gelly, B. Villegas, J. A. Lynch, C. del Campo y E. Zamudio.
En el Club del Progreso se organiza un match por correspondencia con el Círculo de Ajedrez de Santiago de Chile. Las partidas se juegan simultáneamente y comienzan el 12 de octubre de 1902. Terminaron en mayo de 1903 y el equipo chileno estuvo formado por los siguientes jugadores: P. Duclos, Santiago Letelieu, Gándara, Ezequiel Puelma y Roberto Rengifo. El equipo argentino fue integrado por Agustín Drago, Miguel Ángel Gelly y Obes, Julio A. Lynch, Alberto Palacios y Benito H. Villegas.
Hay un segundo match telegráfico en 1905 con el siguiente equipo argentino: Presidente: Agustín J. Drago. Jugadores: Miguel Ángel Gelly y Obes, Alberto Gelly, Julio A. Lynch, Alberto Palacios, Benito H. Villegas y Eugenio Zamudio. El Club del Progreso organiza torneos regularmente y se convierte en un gran impulsor del ajedrez.
Fue el 17 de abril de 1905 y con el objetivo de divulgar el ajedrez de manera más eficiente que se funda el Club Argentino de Ajedrez. Este club se forma a partir de aficionados provenientes de diversos sitios pero fundamentalmente del Club del Progreso. Su primer presidente fue el Dr. Emilio Carranza al que luego sucederán en el cargo, hasta 1920: José Pérez Mendoza, Francisco Soto y Calvo, Eduardo Livingston, Antonio Montenegro y Lizardo Molina. El Club Argentino tenía su sede en Bartolomé Mitre 491 y Julio A. Lynch fue elegido primer vocal de la Comisión Directiva. En 1905 viene de visita el profesor Ricardo Teichmann.
En 1907 se organiza un match entre el Círculo de Ajedrez de Montevideo y el Club Argentino de Ajedrez. El equipo uruguayo lo forman Alfredo Anaya, Osvaldo Acosta, Adolfo Berro, Sebastián Baycé y José Berasain mientras que por el equipo argentino participan Leopoldo Carranza, Julio A. Lynch, Lizardo Molina, Benito H. Villegas y Eugenio Zamudio.
Varios maestros de fama internacional visitaron el país por invitación del Club Argentino de Ajedrez, además de Teichmann. En 1907 Juan Taubenhaus quien es derrotado en un match por Benito H. Villegas con el resultado de +3=2-1. En 1910 llega el campeón del mundo, Dr. Emmanuel Lasker, y más tarde lo hace José Raúl Capablanca quién visita el país en dos oportunidades: 1911 y 1914. Durante 1913 y 1914 se radica en el país el maestro serbio Boris Kostic que da una sesión de partidas simultáneas contra ocho jugadores en la que todos, maestro y adversarios, jugaron a ciegas El resultado fue +6=1-1 siendo Raúl López Martínez el único capaz de ganarle al maestro. Boris Kostic gana también el torneo del Club Argentino de 1914.
Durante la década del 10 el campeón indiscutido es Rolando Illa que logra retener el título de campeón del Club Argentino, lo más parecido al título de campeón argentino de esa época, desde 1913 hasta 1921.
A partir de 1913 se enseña el ajedrez en colegios de la Capital Federal, en el Instituto Nacional de Ciegos y en la Penitenciaría Nacional. Varias compañías de ferrocarril tenían juegos en su vagón comedor para entretenimiento de los viajeros. Una versión más completa de la fundación de los primeros clubes y asociaciones de ajedrez se encuentra aquí: Historia de los primeros clubes .
En busca de su lugar en el mundo
Las décadas anteriores a este período se caracterizaron por la divulgación y el afianzamiento del juego de ajedrez en el país. Ahora en el período que va de 1920 a 1939 hay otras condiciones y se puede hablar de la madurez del juego de ajedrez en Argentina. Ya no se trata de jugar sino de jugar bien. Las competencias se vuelven más disputadas y el grupo de jugadores con ambiciones se hace más amplio.
Por los años 20, el ajedrez se practica fundamentalmente en el Círculo de Ajedrez y en el Club Argentino de Ajedrez. Hasta 1920 se podría decir que el que era campeón del Club Argentino era también el mejor jugador del país, pero en la medida que otros clubes se van haciendo más fuertes y la base de buenos jugadores se amplía se vuelve evidente la necesidad de organizar un campeonato oficial por el título de Campeón.
El primer campeonato se organiza y se juega finalmente en Diciembre de 1921. Se lo denomina Torneo Mayor y continúa con un torneo reducido entre los mejores clasificados que así dirimen el título de Campeón. Este torneo finaliza a comienzos de 1922 y es ganado por Damián Reca, que así se proclama primer campeón de ajedrez argentino.
Este proceso de madurez en el juego se da simultáneamente en varios países y las distintas federaciones nacionales, en mayor o menor medida intentan medir sus fuerzas. Por ello en 1921 se organiza en Montevideo el primer Torneo Sudamericano donde los ajedrecistas argentinos tienen una participación descollante. Hasta ese momento los jugadores brasileños habían tenido quizá un rol más importante, pero a partir de allí y hasta casi finalizado el siglo Argentina será la nación dominante en el campo del ajedrez.
La mayoría de los jugadores son amateurs y tienen sus ocupaciones laborales paralelamente al juego de ajedrez. Sin embargo de a poco empiezan a aparecer distintas fuentes de ingresos para los mejores jugadores. En 1922 el diario “La Nación” contrata a Roberto Grau como periodista de ajedrez y le asigna la responsabilidad de una columna dedicada completamente al tema, a la que se le da el nombre “Frente al Tablero”.
Así como Rolando Illa había sido el jugador más importante de la década anterior ahora surge la figura de Roberto Grau como el líder indiscutido de una nueva generación de ajedrecistas. Grau no es tan sólo el mejor jugador sino también dirigente, escritor y un activo periodista. Su personalidad dominará la escena ajedrecística durante las décadas de 1920 y 1930.
Pero no sólo Grau es un jugador importante, hay una amplia base de jugadores con excelente nivel. Además del primer campeón Damián Reca aparecen nuevos jugadores como Luis Argentino Palau, Jacobo Bolbochán, Alejandro Guerra Boneo, Carlos Maderna, Isaías Pleci y finalmente Luis Piazzini. Estos son quizá los nombres más conocidos pero l a lista es larga.
También en el ámbito organizativo de dan cambios importantes. En 1924 se funda la Federación Argentina de Ajedrez para poder participar en el congreso fundador de la federación internacional que se llamará FIDE y que se organiza en París.
Ese congreso de París organiza un torneo paralelo a los juegos olímpicos de verano, que en ese momento se desarrollaban, que se conocerá como la Olimpíada de París. Si bien esta primera olimpíada tuvo un carácter inoficial, se la considera de cualquier manera como la primera competencia internacional entre naciones y de allí su valor. Argentina fue representada por los mejores jugadores del momento y obtiene un muy meritorio cuarto puesto compartido. Ver Torneo de Paris 1924 .
Sin duda el evento más importante de esta época, y que pone por primera vez a Argentina en un primer plano mundial en el mundo del ajedrez, es la organización del Match por Campeonato Mundial Algo que se logra organizar gracias a las buenas relaciones que había con el actual Campeón del Mundo José Raúl Capablanca.
En 1933 se funda el Círculo de Ajedrez de Villa del Parque .
Con muchos esfuerzos y sacrificios personales Argentina había conseguido mandar equipos representativos a las olimpíadas siguientes de Londres 1927, La Haya 1929 , Varsovia 1935 y Estocolmo 1937 . Los resultados del equipo nacional van mejorando sucesivamente y es un factor determinante para que la FIDE le asigne la responsabilidad de organizar el Torneo de las Naciones en el año 1939 . El torneo se inicia el 24 de Agosto y finaliza casi un mes después el 19 de Septiembre.
El 1 de Septiembre cuando iba a comenzar el grupo final que disputaría el título, ese mismo día estalla la Segunda Guerra Mundial en Europa. Esto hizo de esa olimpíada la más dramática de la historia.
La mejor época del ajedrez argentino comienza con la segunda guerra mundial. Dos hechos importantes coinciden para ello. Por una parte el surgimiento de una camada de grandes jugadores locales y por otra la radicación en el país de varios jugadores europeos.
La radicación en el país de jugadores como Najdorf y Eliskases fue muy importante para que Argentina alcanzase el lugar que ocupó durante las dos décadas siguientes. Sin embargo sería injusto, e incorrecto, tomar este hecho como la explicación fundamental del fenómeno. Argentina ya tenía en esa época a Pilnik, que si bien había nacido en Alemania estaba radicado en el país desde los 16 años. Además estaban surgiendo jugadores nuevos, nacidos en el país, como Guimard, Rossetto y Sanguinetti. Por no hablar de ese joven prodigio que aparece en los comienzos de la década del 50: Oscar Panno.
Quizá la mayor ventaja que obtiene el ajedrez argentino en esos años es que al quedarse en el país numerosos jugadores extranjeros de alto nivel, durante la guerra, es posible organizar muchos y muy buenos torneos. Esto brindó una oportunidad inmejorable para los jugadores locales de participar en competencias de jerarquía y da un gran impulso al ajedrez competitivo y será la base del éxito de la próxima década.
Los magistrales de Mar del Plata son un ejemplo de ello, se organizan anualmente y con continuidad. Es en estos años que el renombre de este torneo se cimienta a nivel internacional. Entre estos torneos hay que destacar las ediciones de 1941, 1942, 1944 y 1947 .
Argentina tiene una participación descollante en la Olimpíadas de ajedrez que la FIDE organiza después de finalizada la guerra. Obtiene tres subcampeonatos seguidos en Dubrovnik 1950 , Helsinki 1952 y Amsterdam 1954 . Hay que recordar que en 1952 la URSS comienza su largo reinado en estas competencias, y que el subcampeonato equivalía a ser el mejor equipo del mundo, a excepción de esos monstruos.
También en esta época es cuando se producen las mejores actuaciones de jugadores argen
tinos en la lucha por el campeonato del mundo. Miguel Najdorf es el primer jugador argentino que participa en la lucha por el campeonato del mundo. En el Torneo Interzonal de Saltsjöbaden 1948gana el derecho a participar en el Torneo de Candidatos de Budapest 1950 , donde termina quinto.
Najdorf vuelve a participar al año siguiente, en el fuerte Torneo de Candidatos de Zurich 1953 , donde finaliza sexto. Este año de 1953 es fundamentalmente grato para el ajedrez argentino, ya que es en ese año que Oscar Panno se convierte en el primer Campeón Mundial Juvenil, al ganar el torneo de Copenhague .
En los años 50 Argentina era la segunda nación ajedrecística del mundo detrás de la URSS. Para formarse una idea del poderío del ajedrez argentino en esta época basta comprobar que la URSS acepta jugar un match contra Argentina en Buenos Aires. El resultado final estuvo de acuerdo con las previsiones, la Unión Soviética, campeona mundial, gana el match con relativa facilidad. La ventaja de 20½ a 11½ obtenida por los visitantes, pudo haber sido ligeramente menor por el resultado de algunas partidas, pero aún así no se hubiese alterado mayormente las cifras. Los argentinos lograron el 35,93 por ciento de los 32 puntos en disputa, y los soviéticos el 64,06 por ciento. Ver nota sobre el match entre Argentina y la URSS en 1954.
Y en esas condiciones se llega al Interzonal de Gotemburgo en 1955 donde Argentina llega representada por cuatro ajedrecistas! El resultado del torneo debe ser considerado un éxito dado el hecho de que tanto Panno, tercero, como Pilnik, octavo, logran clasificarse para el torneo de Candidatos. Najdorf y Guimard en cambio juegan un torneo opaco y terminan 12 y 13 respectivamente. Sin embargo hay una nota amarga, y es la triple derrota de los argentinos frente a los tres representantes rusos en la decimocuarta ronda. Ver nota sobre el Torneo Interzonal de Gotemburgo 1955.
Al año siguiente se juega el Torneo de Candidatos en Amsterdam, Holanda. Argentina lleva a dos representantes: Panno y Pilnik. Pero no logran ningún buen resultado y terminan últimos. Después de esta actuación nunca más otro jugador argentino llegará a clasificarse para un Torneo de Candidatos. Ver nota sobre el Torneo de Candidatos de Amsterdam 1956.
Durante la década del 50 se siguen organizando torneos internacionales de gran nivel. Entre ellos sobresalen los magistrales de Mar del Plata que que siguen siendo un ejemplo de continuidad.
Las dos últimas participacionesdel equipo argentino en las olimpíadas durante este período son en: Moscú 1956 , donde se logra un meritorio cuarto puesto, y Munich 1958 , donde se vuelve a obtener una medalla de bronce por equipos al obtener el tercer puesto.
Es siempre difícil dividir la historia en períodos, ya que la actividad humana es un flujo constante sin límites precisos. Pero parecería existir un cambio nítido en el ajedrez argentino a partir de la década del 60. Por eso he agrupado los hechos de las décadas del 60-70 en un mismo período que he llamado de transición.
Durante este período el ajedrez argentino entra en un suave, pero marcado, declive. A mi modo de ver las razones fundamentales son dos:
- el natural declive de los grandes jugadores de las dos décadas anteriores, y
- a falta de una nueva generación que pueda reemplazar con el mismo éxito a esa generación saliente.
Después de la guerra, durante la llamada guerra fría, Europa retoma su rol hegemónico en el ajedrez mundial de occidente. Los mejores torneos se organizan allí. Al mismo tiempo, este período se caracteriza por una marcada disminución de la cantidad y jerarquía de torneos internacionales organizados en el país. Esto conlleva una seria desventaja para los jugadores locales alejados de la competencia internacional. Lo cual influye en el recambio generacional que debió haberse dado en este período. La generación que debe reemplazar a los grandes jugadores de los 40 y 50 nunca aparece.
Esto se puede ver claro cuando se mira la lista de nuevos GM durante este período. Carlos Guimard y Hector Rosetto reciben sus títulos de GM en 1960, lo cual es más una confirmación de lo hecho durante los 50 que una real medida de la fuerza ajedrecística actual del país. Otros dos grandes jugadores reciben el título de GM en: Julio Bolbochán (1977) y Raúl Sanguinetti (1978). Pero esto es más un reconocimiento tardío a su nivel de juego que a la evolución del ajedrez nacional en eos años. Hay que recordar que se aplican nuevas reglas para obtener el título de GM a partir de esos años.
La única exepción a esta falta acuciada de nuevos valores argentinos a nivel internacional es Miguel A. Quinteros que obtiene el título de GM en 1973. Quinteros es el primer jugador argentino que se plantea de forma seria la posibilidad de convertirse en un profesional del ajedrez. Quizá sea ese su mayor mérito. Quinteros no espera que se organicen torneos a nivel nacional y se lanza, sin muchos recursos pero con el aval de Bobby Fischer, a competir en Europa. Y así logra su título.
Más tarde Quinteros realizó una gira de exhibición por Sud Africa que generó una reacción muy negativa del lobby anti-apartheid de la FIDE. El gran maestro argentino se opuso a la crítica diciendo que ganaba más dinero jugando en Sun City y Cape Town que lo que podía ganar jugando todo un año en torneos regulares. Estos comentarios no fueron bien recibidos por la FIDE y Quinteros fue sancionado con una prohibición de competir en torneos de ajedrez durante tres años. Incluso se debatió una propuesta para sancionar a Quinteros de por vida, pero fue rechazada por ser contraria a los estatutos de la misma FIDE.
Claro que hay éxitos como los triunfos de Najdorf en La Habana 1962, Mar del Plata 1965, y su tercer puesto en Santa Mónica, Los Angeles (USA) en 1963. También es cierto que Argentina participa con buenos resultados en las olimpíadas, pero en general la tónica es de una participación internacional mucho menor y sin grandes éxitos.
Argentina consigue organizar la final del Torneo de Candidatos en 1971 entre el joven americano Bobby Fischer y el GM soviético Tigran Petrosian. Es un duelo muy esperado por toda la afición mundial y el encuentro convierte a Buenos Aires en la capital mundial del ajedrez durante todo un mes. Ver nota sobre la final del Torneo de Candidatos 1971.
Otra competencia internacional que significó mucho para el desarollo del ajedrez en este período es la Olimpíada de 1978 organizada en Buenos Aires. En ella Argentina presenta dos equipos, A y B, y se le brinda la oportunidad a muchos jugadores jóvenes de participar de igual a igual con las grandes figuras del momento.
Un nuevo período se abre en los 80. Muchas cosas suceden en el país y esto afecta también al ajedrez. es en este período que aparecerá una nueva generación de jugadores, que aún sin llegar a brillar como en los 40-50, compitan con éxito a nivel internacional.
Los primeros avances se notan ya a mediados de los 80 cuando primero Carlos García Palermo en 1985 y luego Hugo Cámpora en 1986 obtienen nuevos títulos argentinos de GM.
Cámpora se convierte en la figura central de los 80. Gana el campeonato nacional argentino en 1986 y 1989 Y los torneos internacionales de Tuzla 1983 (+7=2-2), Nis 1985, Pancevo 1985 (+7=6-0) y Biel 1989. Y termina tercero en la fuerte edición de Biel 1987.
Otro de los grandes jugadores de esta época es el GM Gerardo Barbero que obtiene el título de campeón argentino en 1984 y sale segundo en 1985 (detrás de Panno). En 1986 Barbero se radica en Hungría, después de haber jugado por distintos países europeos, donde desgraciadamente muere en el año 2001 afectado de cáncer.
El definitivo avance se logra en los 90 con la aparición de 5 nuevos GM argentinos. Este impotante avance individual no logra plasmarse, salvo la exepción de Erevan, en un buen rendimiento del equipo nacional en las olimpíadas.
Quizá la situación creada en torno a la participación argentina en la Olimpíada de Estambul en 2000 sea un buen ejemplo, desgraciadamente no el único, de la crisis de ese período. Argentina tenía un equipo titular en Pablo Ricardi, Pablo Zarnicki, Ariel Sorín y Rubén Felgaer, pero una semana antes de viajar la FADA reconoce no tener los recursos necesarios para enviar al equipo. La inseguridad creada a partir de ello hace que finalmente el día jueves 26 de Octubre los jugadores titulares decidan no participar. Esa misma noche casi de milagro aparece el dinero necesario para pagar el pasaje y la estadía del equipo masculino. La FADA designa a Alejandro Hoffman, Alfredo Giaccio, Guillermo Soppe y Fernando Bertona como reemplazantes de los titulares. Estos jugadores se enteraron de la decisión de que iban a ser los representantes argentinos el día viernes a las 5.30. A las 18.00 del mismo día viajaron a Estambul. Pero no hicieron a tiempo para llegar a jugar la primera ronda que perdieron por no presentación. En Estambul los esperaban Maxim Sorokin y Daniel Cámpora que ya se encontraban en Europa. El dinero para el viaje fue aportado por empresas y particulares.
El equipo femenino también tuvo que recurrir a aportes privados para financiar el viaje. Elisa Maggiolo y Sabina Hernández Penna recibieron ayudas de parte del Club Boca Juniors. Marisa Zuriel fue ayudada por su club, Villa Martelli. Mientras que Liliana Burijovich tuvo que pagar con su propia tarjeta de crédito a la espera de que la Secretaría de Deportes le pagase a la FADA. Se debe hacer notar que el viático de las mujeres fue de tan sólo 100 pesos mucho menor que el de los varones que recibieron sumas que iban desde 500 hasta 800 pesos.
Esta falta de organización se completa irónicamente cuando casi al mismo tiempo en que el equipo argentino pierde su primer match por no presentación el presidente de la FADA Nicolás Barrera anuncia a la prensa que “Hemos conseguido el apoyo del jefe de Gobierno de la Ciudad para que Buenos Aires sea sede de los Juegos Olímpicos de ajedrez de 2004″. Sobre estos hechos el GM Pablo Zarnicki escribe una nota en el diario Clarín que titula: “Acefalía total de ideas”.
Un caso similar pero de peores consecuencias por involucrar menores es la participación argentina en el Mundial de la Juventud en Heraklion, Grecia, 2004.
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Es difícil caracterizar el momento actual del ajedrez argentino. Hay una generación con potencial, pero su alejamiento de las grandes competencias internacionales es un fuerte factor de freno para su evolución.
En 2002 argentina obtiene su decimonoveno GM, si es que no se tiene en consideración el breve paso de Maxim Sorokin por el ajedrez argentino. Rubén Felgaer y Fernando Peralta comparten una exitosa gira europea y el primero logra la tercera norma necesaria para obtener el título en el torneo Politiken Cup de Copenhague . Sus dos primeras normas las había alcanzado el año anterior en el Campeonato Panamericano Sub-20 jugado en Yucay, Perú, y en el Campeonato Argentino Superior celebrado en Pinamar.
Rubén Felgaer tiene una gran actuación en el Torneo de Dos Hermanas y se convierte en el primer jugador argentino en superar la barrera de los 2600 puntos de Elo. Ver la nota sobre el XIII Magistral de Dos Hermanas 2005 .
El año 2005 es rico en acontecimientos importantes y quizá marque un punto de despegue hacia una nueva y mejor etapa del ajedrez argentino tanto en lo que concierne a jugadores como a dirigentes y organización. Es importante recordar que las mejores épocas del ajedrez argentino no fueron solamente el producto de grandes jugadores sino también de la existencia de una camada de dirigentes competentes interesados en trabajar con seriedad. Así se logró durante años poner a Argentina en los primeros lugares de ajedrez mundial.
Es por ello muy esperanzador ver el sólido trabajo que tanto a nivel nacional como internacional ciertos dirigentes están realizando. Como ejemplos positivos cabe citar la comisión de ajedrez de River Plate que facilitó la participación de Rubén Felgaer en Dos Hermanas y la misma FADA que consiguió organizar el torneo zonal americano selectivo para la Copa del Mundo el Campeonato Continental de las Américas .
Sin embargo el acontecimiento más importante es haber logrado la organización del torneo por el Campeonato del Mundo, algo que no sucedía desde la época en que Capablanca perdió su título ante Alekhine. En este sentido hay que mencionar la labor de Miguel Ángel Quinteros como representante en la Argentina de la FIDE y del activo Gobernador de San Luis Alberto Rodriguez Saá. Ellos junto a un equipo de la Gobernación de San Luis han logrado ganar la confianza de la directiva de la FIDE gracias a su trabajo consecuente y una correcta diplomacia. Ver nota sobre el Campeonato Mundial de San Luis.








