DIFUSION DEL AJEDREZ EN AMBITOS NO TRADICIONALES
Esta nota fue publicada el domingo 25 julio en www.ajedrezenlasescuelas.com en este enlace

“Los Ranqueles”, Organización de Ajedrez Escolar y Social, es una Asociación Civil sin fines de lucro (Personería Jurídica Nº 33.864) y Entidad de Bien Público (Decreto Nº 155/09), integrada por docentes y padres de nuestros alumnos, dedicada fundamentalmente a la enseñanza del ajedrez en diversos ámbitos.
Lleva el nombre de “Ranqueles” como homenaje a los habitantes originarios de estas comarcas de la Provincia de Buenos Aires, República Argentina.
En la actualidad desarrolla sus actividades en el Municipio de Mercedes, de la Provincia mencionada. Mercedes está ubicada a 100 Kms. al oeste de la ciudad de Buenos Aires y cuenta con alrededor de 70.000 habitantes.
“Los Ranqueles” desarrolla sus tareas en 13 escuelas públicas del distrito, brindando sus conocimientos a 537 alumnos.
La enseñanza es absolutamente gratuita para los alumnos y se financia con subsidios de organismos estatales provinciales, donaciones privadas y ayuda municipal.
En los últimos años Los Ranqueles ha abordado el trabajo educativo en ámbitos poco explorados. Cada una de estas áreas tiene características especiales y dificultades propias que han obligado a adecuar las estrategias pedagógicas a esas realidades.
De este modo hemos acumulado una experiencia de 5 años en:
a- Ajedrez en Pueblos Rurales.
b- Ajedrez en Zonas con NBI (Necesidades Básicas Insatisfechas).
c- Ajedrez para Discapacitados y Tercera Edad.

a – Ajedrez en Pueblos Rurales:
En nuestro Municipio, que tiene carácter urbano-rural, la tarea en los pequeños pueblos rurales ha sido altamente valorada por sus habitantes, autoridades y ha dado grandes satisfacciones a nuestros docentes.
Nuestra experiencia abarca una totalidad de 8 pueblos rurales, que tienen entre 80 y 1.000 habitantes. La mayoría de ellos está alejado de la ciudad cabecera del distrito y cuentan sólo con una escuela, una sala de primeros auxilios y … la escuela de ajedrez!
Un ejemplo es el pequeño pueblo de Franklin, donde sobre 81 pobladores registrados, 21 concurren a la escuela de ajedrez!! Es decir el 25 % de sus habitantes.
En los Pueblos Rurales hemos observado como denominador casi común que los mismos han quedado en una situación de enorme postergación a causa del levantamiento del servicio ferroviario, que daba vida a esas localidades.
El paulatino aislamiento, aumentado por la intransitabilidad de los caminos de tierra cuando llueve, ha ido creando una especie de “personalidad social básica” de sus habitantes caracterizada por la hosquedad, conductas muy introspectivas, poca o nula comunicación con personas procedentes de otros lugares y un lenguaje más reducido, comparado con sus pares urbanos.
Sin embargo creemos un deber señalar que hemos observado en esos habitantes y niños en especial, un enorme conocimiento, sumamente detallado, de la naturaleza que los rodea (cualquier joven conoce al dedillo todas las operaciones del manejo de un tambo lechero; cualquier niño de pocos años es capaz de nombrar, describir costumbres e identificar el canto de no menos de 30 especies distintas de pájaros y aves, que acompañan su vida).
Por eso hemos aprendido a ser pacientes en las clases, dar más tiempo a las respuestas de los alumnos y atender particularidades muy especiales que al principio nos sorprendieron como el “hablar con los ojos” (p. ej. Maxi, de Franklin, 9 años. Se le pregunta: “hacia dónde debe mover el caballo en esta posición?” y Maxi dice correctamente: “hacia allá” …pero con los ojos!!).
En este trabajo en el ámbito rural, habitantes, alumnos y docentes de nuestra escuela de ajedrez, se han enriquecido mutuamente y podemos cuantificarlo:
- los docentes se han enriquecido incorporando nuevas prácticas pedagógicas.
- Los niños y jóvenes han incrementado notablemente el uso del lenguaje oral (no sólo hablan mucho más, sino que lo hacen mucho mejor).
- Los niños y niñas han incrementado la consulta a los libros, y no solo de ajedrez.
- Han aumentado el rendimiento escolar en todas las disciplinas.
- Han avanzado en la higiene personal y en el cuidado de su escasa ropa.
- Por último – y no es lo menos importante, más bien es el logro más significativo-: han desarrollado un renovado sentimiento de pertenencia, de identidad, que estaba muy dormido cuando no ausente.
Este sentimiento de identidad, de arraigo al terruño, lo hemos logrado con los “Torneos Interlocalidades” (de los cuales ya hemos organizado más de 20), en los cuales participan equipos representativos de cada pueblo. Cada Torneo es además una verdadera Fiesta Popular en la que participan todos los habitantes, en la preparación del lugar de juego, en la preparación de la comida para propios y visitantes, y a veces en la preparación de alguna actuación musical de un conjunto folclórico.
El orgullo de pertenecer había renacido con fuerza en cada comunidad.
No es poco.

b – Ajedrez en Zonas con NBI (Necesidades Básicas Instisfechas).
En el caso del trabajo en escuelas con alumnado proveniente de hogares cadenciados con necesidades básicas insatisfechas, nuestra experiencia abarca 4 escuelas en las que actuamos durante 3 años, con un total de 164 alumnos.
Las experiencias, resultados y conceptualizaciones que queremos compartir con la comunidad internacional, son las siguientes:
- Las 4 escuelas son primarias (trabajamos con niños y niñas de 4º,5º y 6º grado, es decir de 10 a 12 años), aunque en 6º grado había alumnos que superaban esa edad.
- Contamos con la invalorable ayuda de las Direcciones de las escuelas y de sus maestros/as.
- Nos informaron que abundaban los problemas de conducta, algunos muy conflictivos; problemas de aprendizaje, algunos muy arraigados y problemas de violencia familiar y social
El cuadro de situación con que nos encontramos fue peor al descripto. Los casos más extremos tenían que ver con situaciones de abusos, golpizas regulares que habían terminado con hospitalización; hubo también algún caso de niños que ya habían participado de pequeños hurtos y eran conocidos en la comisaría de la zona.
El maltrato entre los alumnos y entre ellos y las maestras era cosa cotidiana.
Cuando comenzamos nuestro trabajo tuvimos la desagradable sorpresa de que los niños y niñas que participaban de las clases de ajedrez semanales, eran objeto de constantes burlas por parte de muchos de sus compañeros.
Estas dificultades también llevaron a modelar – como alfareros trabajando con el barro – estrategias pedagógicas donde el principal ingrediente fue necesariamente el afecto expresado incondicionalmente.
Desde el punto de vista estrictamente didáctico incluimos la decisión de no presentar tareas y problemas que pudieran ser calificaos; los niños estaban demasiado acostumbrados a los aplazos y fracasos (p.ej. frase de Victoria, 5º grado: “a mí me gusta venir a ajedrez porque nunca te ponen una mala nota”!).
Tratando de resumir, vamos a informar a nuestros colegas de la situación actual de la mayoría de estos alumnos, algunos aciertos y algunos fracasos:
Luego de 3 años obtuvimos estos resultados, que a todas luces no son menores, aunque lo parezcan:
- Los niños saludaban al profesor cuando entraban y cuando salían.
- Los niños escuchaban en silencio la exposición del profesor.
- Los niños no hablaban a los gritos y todos juntos.
- Cuando querían hacer una pregunta, levantaban la mano.
- Dejaron de insultarse entre ellos y llamarse por sobrenombres despectivos.
- Dejaron de faltarle el respeto a las niñas.
- Dejaron de golpearse y/o escupirse.
- Ya no fueron objeto de burlas de sus compañeros.
- Mejoraron – la mayoría – sus performances escolares.
- Participaron de otros talleres como música, deportes, ciencias y danzas.
- Hicieron de la lectura una costumbre.
Fue – es – una tarea ardua, pero no dejamos de ocupar un lugar en esa difícil trinchera, que tiene para darnos grandes satisfacciones, pero en la que hemos padecido también varios reveses, a saber:
- el primer error fue suponer que con alumnos de esas características, debíamos mandar al mejor ajedrecista. Por eso destinamos a algunas de esas escuelas a un gran teórico del ajedrez, maestro joven, gran conocedor de temas teóricos del ajedrez y además campeón de los torneos profesionales locales de adultos. Tremendo error!!
En tres meses su matrícula se había reducido a 1/3 del total. Inmediatamente tuvo que ser reemplazado por otro profesor que tenía la única habilidad necesaria: dar afecto y además enseñar ajedrez.
La situación se revirtió por completo y comprendimos que ahora dábamos a ese universo de niños y niñas lo que necesitaban y demostrábamos gran paciencia si un niño o niña de 10 años después de tres mese de clases de ajedrez de nivel inicial todavía movía mal el caballo!
- El segundo, si bien refleja un caso individual, permite sacar conclusiones generales. Es cierto, el ajedrez así entendido ayuda mucho y su aporte es significativo, sin embargo no sólo no es la panacea, sino que debe complementar su actividad con las otras áreas de la escuela. Así y todo a veces fracasamos, como sucedió con el caso de Mirko, 5º grado, 11 años: aprendió a jugar correctamente, venía con un informe de grandes problemas de conducta en el aula; en las clases de ajedrez nunca los tuvo, ni con sus compañeros ni con los docentes; su conducta era inobjetable. Incluso participó de un “Ajedrez Viviente” con gran responsabilidad. Pero sus problemas de conducta en el aula, no sólo no cesaron, se incrementaron: llegó a morder de muy mala manera a su maestra. Fue suspendido por la escuela y no lo tuvimos más en las clases de ajedrez. Como esto sucedió hace muy poco, decimos a nuestros colegas con toda humildad: todavía nos estamos preguntando en qué fallamos. Tenemos algunas pistas: falta de interacción nuestra con su maestra, falta de interacción nuestra con la familia, sobre todo con el padre que era la figura irritativa del grupo familiar. Igualmente todavía nos quedan muchas preguntas.
c – Ajedrez para Discapacitados y Tercera Edad:
Finalmente unas palabras acerca del trabajo en dos áreas que no suelen ser abordadas desde el ajedrez en función de las necesidades y la demanda que existen. Nos referimos al tema discapacitados y tercera edad.
En el caso de discapacitados, hace 2 años que venimos trabajando con la Escuela Laboral Nº 1 de Mercedes con quienes tenemos un acuerdo de colaboración.
Hemos tratado con discapacitados motrices y mentales (leves o sólo con desórdenes de la atención y la concentración); no se ha trabajado con discapacitados sensoriales (ciegos, sordos, mudos, sordomudos) por no contar con personal capacitado.
Los resultados resumidos fueron ésos:
- se pudo trabajar con un número reducido de alumnos. No es aconsejable pasar el número de 6 (seis) por grupo.
- Todos aprendieron a jugar. Jamás se registraron problemas de conducta de ningún tipo, ni con los docentes ni entre ellos.
- Se formaron dos grupos: 1) los discapacitados mentales o alumnos con perturbaciones serias de la atención y la memoria. 2) los discapacitados motrices, independientemente de su edad.
- Dos de los discapacitados mentales compitieron – como uno más – con sus compañeros de las escuelas comunes y tuvimos la satisfacción de que uno de ellos ganó su partida frente a un niño de 9 años en el match llevado a cabo en la escuela Nº 19 de la Isla Martín García, ubicada en el estuario del Río de La Plata.
- Para los discapacitados motrices solo suprimimos la regla de “tocada, movida”, porque muchas veces, sin querer, no solo tocaban la pieza no deseada para mover, sino que además volteaban otras piezas.
- La evolución de estos alumnos discapacitados motrices, fue la misma en cuanto avances ajedrecísticos que la población que llamamos “normal”.
En el caso d la Tercera Edad, nuestra experiencia se reduce a 2 años enseñando en clubes de jubilados o asociaciones civiles no oficiales (sociedades de fomento, clubes) a no más de 25 personas.
Como la literatura en relación al beneficio de la práctica del ajedrez en la tercera edad, es muy abundante en el mundo; incluida últimamente la relacionada con el ajedrez y la enfermedad de Alzheimer, resumimos nuestra experiencia como sigue:
- Hemos tenido alumnos entre 66 y 85 años. Algunos arrastraban enfermedades crónicas y otros estaban absolutamente sanos (y no eran necesariamente los más jóvenes).
- En el grupo más joven había más interés por aprender aspectos teóricos de la táctica y la estrategia del ajedrez. Entre los más grandes prevalecía lo lúdico. Sin embargo en unos y otros, descubrimos que jugaban y aprendían ajedrez como una forma más de comunicarse, darse afecto, compartir experiencias; era casi un mimo; más allá del resultado de cada partida.
En este caso también nuestros docentes fueron premiados con un aprendizaje que no estaba en sus cálculos: aprendieron a escuchar historias! Muchas personas mayores mostraron una extraordinaria habilidad para relacionar lo que iba pasando en la clase de ajedrez o en la partida misma, con historias personales, familiares o comunales, que hacían el deleite de todos los presentes.
Finalmente queremos decir a nuestros colegas en el mundo que continuamos esta difícil tarea que nos da grandes satisfacciones y no nos ahorra grandes reveses porque entendemos la vida como un gran desafío que nos obliga a desentrañar las dificultades y a ser solidarios con quienes sufren, con los que no tienen, los que no quieren o no pueden.
Vamos al encuentro de dos poetas quienes (entre otros) nos señalan la dirección del timón (el arte siempre llega a tiempo y explica la vida mejor que la ciencia):
Uno es el poeta alemán Rainer Maria Rilke, que en sus “Cartas a un joven poeta” aconseja: “Ahora, viva Usted los problemas. Viviéndolos, quizás un lejano día, paulatinamente, y sin advertirlo, penetre en la respuesta.”
El otro es nuestro escritor nacional: Jorge Luis Borges (Un “Premio Nobel” que no ha pasado por Estocolmo) que nos dice cuál es nuestra misión en esta tierra: “Te incumben los deberes de todo Hombre: ser justo y ser feliz”).
Prof. Lic. Harald Moser
“Los Ranqueles” – Presidente
Mercedes – Buenos Aires
ARGENTINA












